miércoles, 28 de agosto de 2013

Pesadillas.

Estaba con él, esa era mi sensación, estábamos juntos y me quería. Nos encontrábamos en una casa, una especie de fiesta a la que sólo llegaban chicas, cada cual más guapa que la anterior. Él conversaba con ellas y yo me hallaba como un más, sentada en un sofá, me marché y al regresar lo vi. Se estaba bañando en la piscina, era feliz, sonreía como solía hacerlo antes, conozco bien esa sonrisa y lo que se siente estando entre sus brazos, pero ya no era la única que lo sabía, otra estaba en el sitio que yo con todas mis fuerzas deseaba ocupar, ella reía despreocupada mientras yo me rompía por dentro en mil pedazos y lo único que sentía era dolor y miedo. Sólo quería huir, sólo podía escapar. Y ahí me desperté, con ese puto vacío que me llena el estómago desde que las pesadillas ocupan el lugar de los sueños.

Trazos por escasez de abrazos.

Si supieras lo que mis bocetos cuentan,
si sintieras como mis manos tiemblan cuando los trazos representan experiencias,
si vieras como línea tras línea modelo tu sonrisa,
como el carboncillo se desgasta, mientras sigo con este nudo en la garganta;
y si no hay virutas de goma es porque no borraría nada de esta historia,
si remuevo la pintura y a mis lágrimas me recuerda su espesura,
si percibieses como impregno el pincel con esperanzas de un ayer,
como los pelos del pincel acarician el papel, aspirando a reflejar el suave tacto de tu piel;
y es que no se me acaba el lapicero si se trata de expresar mi te quiero más sincero.